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(Songs Between Words)
Cultura
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La voz humana, el instrumento musical más fascinante
7-Mar-04
Aunque al principio hubo algunas dificultades para que los cantantes se sintieran a gusto con la obra.
Suena paradójico, pero el instrumento más antiguo de la humanidad no es el que ha contado con el mayor número de compositores en el terreno de la música de concierto.
En cierta forma, la voz humana ha sido minimizada por los compositores a lo largo de la historia. Esto lo ha constatado el pianista, compositor e investigador inglés Paul Barker, sobre todo a partir de las reflexiones que dieron vida a su libro Composing for Voice (Nueva York, Routledge, 2003).
De acuerdo con el investigador, residente en México desde hace tres años, el 85 por ciento de la música que se hace en el mundo, en todos los géneros, incluye la voz humana, el resto del porcentaje es para la música instrumental. Entonces, se pregunta en entrevista, “¿por qué los compositores no se han dado cuenta de que la voz puede ser el instrumento más fascinante?”
A lo largo de su carrera, Barker ha compuesto muchas obras para voz por considerarla el centro de sus ideas, pero durante la elaboración del libro antes citado el tema le inquietó mucho más. Sus reflexiones desembocaron en Antes del principio, espectáculo que será presentado los días 25 y 26 de marzo dentro del Festival de México en el Centro Histórico con el apoyo de The Anglo Mexican Foundation.
La propuesta de Barker es liberar a la ópera de las palabras, otorgarle otra dimensión al canto y proponer una manera diferente de comunicación, no sólo con el público, sino entre los propios cantantes. Con la colaboración de tres cantantes y un actor como maestro de ceremonias, Barker lleva a cabo lo que denomina una “exploración musical y teatral de la comunicación humana”.
Barker comenta que se ha comprobado científicamente la dificultad de comunicar música y palabras al mismo tiempo, pues mientras una parte del cerebro se trata de enfocar en la primera, otra parte reflexiona en las segundas, estableciéndose una lucha.
Esto no quiere decir que el compositor únicamente vaya a componer obras vocales sin palabras o que abjure de las piezas que escribió antes en colaboración con otros autores. Sin embargo, confiesa que fue una especie de obsesión experimentar con “material no verbal que puede comunicar algo de mí a los cantantes y de ellos al público”.
Antes del principio, explica Barker en el folleto promocional de la obra, “explora la voz humana y su diversidad sonora antes de la aparición del lenguaje. A través de una partitura sonora primaria pero sofisticada a la vez, con gestos y estructuras dramáticas, los protagonistas establecen una comunicación emocional directa entre ellos y el público, sin el referente del texto, y los ritos ancestrales de comunicación vocal se transportan a un contexto contemporáneo. Es una ópera sin texto que refleja no sólo los 400 años de historia de la ópera, sino también explora y retrocede en tiempo al uso primario de la comunicación y expresión vocal. Antes del principio, rebasando las fronteras del lenguaje, cuenta una historia común para todo ser humano. En un principio pudo haber sido la palabra, sin embargo esta obra explora lo que pudo haber sido antes de ese principio”.
Creativos y recreativos
Cantar sin palabras es un reto que no todos los cantantes están dispuestos a afrontar, sobre todo si tienen un concepto rígido de la música. Al respecto, Barker considera que hay dos tipos de cantantes: creativos y recreativos.
“Los segundos están siempre aprendiendo las notas, las indicaciones del director, entendiendo las palabras y poniendo todo perfecto. Los cantantes creativos no siguen esta ruta burocrática porque ponen en la obra algo de su personalidad, su intención y su creatividad. Yo prefiero este tipo de cantantes y de actores creativos, que son con los que he estado trabajando a lo largo de mi carrera”.
Para este montaje, Barker dice que ha tenido la fortuna de haber encontrado a Lourdes Ambriz, Benito Navarro y María Huesca, así como al actor Bruno Bichir. “Aunque Bichir no está cantando tiene este instinto creativo de trabajar con la voz. Sin usar palabras, funge como el maestro de ceremonias que presenta las canciones. La obra es un poco loca, es un juego. Mi idea es comunicarse con el público a través de la emoción musical sin la intelectualidad de las palabras”.
Aunque al principio hubo algunas dificultades para que los cantantes se sintieran a gusto con la obra, gradualmente se han interiorizado en la propuesta y ahora la disfrutan mucho. “Una de los cantantes me dice que cada vez que repasa la obra la siente más ligera, lo cual tiene que ver con mi propósito”, asegura Barker. “Si bien la obra tiene sus momentos de profundidad, es sobre todo una exploración para celebrar la voz”.
El autor de Antes del principio menciona que no está obsesionado con la voz operística, sino con las posibilidades de la voz en cualquiera de los géneros musicales. Le gustan las cantantes flexibles, algo que el público también agradece, dice. “El público se sorprende mucho cuando escucha una voz que no puede colocar en una caja o en un estilo”.
Para entender el proceso de la voz a Barker le ha servido mucho observar el crecimiento de su hija, quien actualmente tiene seis años, y la forma en que disfruta creando sonidos.
“Jugar con la voz, crear sonidos nuevos y explorar sonidos vocales es un instinto humano, pero cuando somos adultos como que olvidamos este tipo de juego. Los actores y los cantantes tienen la posibilidad de continuar con este juego porque cantar es un juego”.
La voz es un instrumento cambiante, advierte el compositor, porque todos los días es afectada por el medio ambiente, además de que el cuerpo mismo sufre transformaciones. A través de estos cambios, así como con las obras de diversos compositores y el uso de otros idiomas, el cantante puede “crear colores, texturas e ideas nuevas”.
Quitarle telarañas a la ópera
Autor que ha escrito música para orquesta, instrumentos solistas, música de cámara, música para danza, y principalmente para teatro y ópera, Paul Barker respeta la ópera tradicional. Sin embargo, considera que es tiempo de revitalizarla, tanto en su contenido como en la forma y los lugares para presentarla.
Si bien le gustan los teatros y las salas de concierto, dice que la mayoría de la gente nunca asiste a estos lugares, por eso ha realizado montajes lo mismo en un centro comercial que en un circo y otros espacios públicos. Con Chris Newell desarrolla un proyecto de una ópera digital interactiva por internet, titulada The Mechanical Operation of the Spirit, basada en un panfleto de Jonathan Swift.
El autor tiene afecto por los grandes compositores de ópera, pero no le deslumbran las salas para 3 mil o 4 mil personas a las que asiste gente de muchos recursos.
“La mayoría de los asientos de los grandes teatros de ópera son para los hombres de negocios que realmente no tienen interés en la música. De ahí surgió mi idea montar una ópera frente a un público más reducido y crear un ambiente más íntimo, y no con una orquesta, un coro y un solista que tiene tres gestos teatrales que no significan nada”.
La ópera, explica, está saturada con obras del siglo XIX, mientras que las piezas actuales se hacen a un lado, “como si estuvieran secuestradas. Por eso mi trabajo es una forma de poner alternativas. No digo que no vayamos a ver a Puccini, pero hay demasiados Puccinis en el mundo y es tiempo de descubrir cosas nuevas que tienen más contacto con el público de este mundo”.
Xavier Quirarte
El Milenio de México
Domingo 7 Marzo
2004
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